¡Hola!
Ayer me entró el gusanillo de las transferencias en arcilla polimérica. La verdad es que no he hecho muchas (no más de cuatro o cinco) y sólo he probado la técnica de la impresión por fotocopiadora láser, aunque hay otras técnicas para realizarlas, pero como ya os digo, sólo he probado ésta. Así que aproveché e hice fotos del proceso para subiros un tutorial.
En primer lugar hay que elegir la imagen. Para los que se inician, yo les recomiendo empezar con imágenes no muy complicadas y en color negro, ya que la tinta negra se agarra mejor a la arcilla. El dibujo podeis hacerlo vosotros con algún programa de diseño gráfico o buscanto por internet imágenes libres de copyright. Tened en cuenta que no podeis utilizar cualquier imagen de la red, ya que la mayoría poseen derechos de autor. La imagen usada en este tutorial la he dibujado yo con el programa Corel Draw. Una vez elegido el dibujo, hay que reflejar la imagen con ayuda de un editor de imágenes, sea Corel Draw, Fotoshop, paint, u otro, ya que de no hacerlo, nos saldría una imágen especular del dibujo al realizar la transferencia sobre la arcilla. Para que lo entendais, os pongo un ejemplo:


No os olvideis de este paso porque es muy importante. Cuando realiceis la transfer reflejada sobre la arcilla, os saldrá del derecho. En Corel y Fotoshop el botón para realizar este paso se llama "reflejar" y en Paint "girar o voltear" y teneis que seleccionar "voltear horizontalmente".
Si vais a aprovechar el papel y vais a sacar varios dibujos, dejad suficiente espacio entre uno y otro, de manera que el trozo de papel que vayais a usar, sea mayor que la porción de arcilla que utilizareis en vuestra pieza, ya que así, como hay que frotar, no se marcarán los cantos del papel en vuestro trabajo.
Las fotocopias láser las podeis hacer hoy día en cualquier copistería, y no salen caras. Esta técnica no sirve para las impresiones de chorro de tinta (las que solemos tener en casa), así que ni lo intenteis. Lo mejor es repetir el mismo dibujo varias veces para que podais repetir la transferencia si os sale mal.
Una vez hecha la fotocopia, hay que recortar el dibujo dejando bastante márgen por los motivos que he explicado antes.
En cuanto a la marca de arcilla, no todas valen para realizar transferencias con esta técnica ya que por ejemplo fimo y sculpey soportan mal el agua. Yo prefiero Kato, que es más rígida y agarra mejor la tinta.
Vais a necesitar:
- Base de trabajo lisa como un cristal o una baldosa cerámica.
- Cuchilla.
- Arcilla blanca o de algún color muy claro.
- Dibujo relizado en impresora o fotocopiadora láser.
- Agua.
- Rodillo o máquina de pasta.
- Cortadores (opcional).
En primer lugar, os voy a enseñar una transferencia que he realizado mal a drede para enseñaros lo que no hay que hacer (¿cuela? ¿no? Bueeeeeeeeeeeeno, os cuento la verdad. Me salió mal y también le hice fotos para que viérais qué ocurre si no se hacen bien las cosas......).
Para que la tinta se agarre a la arcilla, hay que bruñir muy bien la superficie del papel sobre la arcilla (ahora explicaré este paso). Cuando penseis que ya habeis bruñido bastante, bruñir un poco más. Si no se frota bién, la tinta no se adhiere al papel correctamente y salen zonas sin dibujo como las que os he señalado en la foto.
Otro error muy común, sobre todo cuando se utiliza texto en las imágenes, es que se te olvide reflejar alguna palabra, o que la reflejes mal, como me pasó a mí, y hala, a la porra un folio entero de imágenes. Hay que revisar muy bién las imágenes antes de llevarlas a la copistería. Por cierto, yo las suelo llevar en un pendrive.
Bien, vamos ahora con la buena.
Ya tenemos en la mesa todo lo necesario ¿verdad? ¡Pues manos a la obra!
En primer lugar, extendemos una lámina de arcilla con la máquina de pasta en el mayor grosor o un poco menos. Si lo haceis con el rodillo, procurad que la lámina tenga un grosor uniforme. Para controlar la presión, podeis colocar a ambos lados de la arcilla dos listones planos de cartón grueso y pasar el rodillo con ellos debajo. Y ahora ¡No levanteis la lámina de la base de trabajo! Necesitamos que se quede pegadita para que no se mueva al bruñir. Colocamos ahora nuestro dibujo sobre la lámina, con la tinta en contacto con la arcilla y frotamos ligeramente por toda la superficie con la yema del dedo. Podeis hacerlo en círculos, suavemente, sin deformar la lámina. Sólo queremos que el papel se adhiera a la arcilla.

Ahora hay que bruñir la superficie del papel sobre la arcilla para que la tinta entre bién en contacto con ésta. Para ello, hay quien utiliza un bruñidor de hueso. Pero puedes hacerlo con una tarjeta rígida (alguna de esas de puntos que no te sirva, similar a las de crédito). Yo utilizo una regla pequeña de metal fina, que se usa para coger los dobladillos. Hay que pasarla en todas direcciones frotando una y otra vez con movimientos repetitivos, sin apretar demasiado. ¡No queremos que se deforme la lámina!. Hacerlo como 10 veces en cada sentido. Luego otras 10. Dejar reposar un par de minutos y volver a repetir.


Una vez bién bruñida la superficie, hay que mojar el papel. Casi todo el mundo utiliza un botecito de spray lleno de agua y la pulveriza sobre el papel. Yo prefiero un pequeño recipiente con un poco de agua donde voy mojando el dedo, y así controlar mejor la cantidad de agua que cojo. Se moja el dedo y se va dando toquecitos sobre el papel por toda la zona que abarca el dibujo. De esta manera, dando toquecitos con el dedo mojado, se va humedeciendo la transferencia, hasta que se transparente el dibujo. Mojar poco a poco, sin empapar demasiado. Sólo lo justo.
Una vez que podamos ver todo el dibujo a través del papel mojado, es hora de pelar la superficie. Para ello comenzamos a frotar suavemente con movimientos de vaivén o circulares, de manera suave, sin insistir demasiado en una sola zona. Hay que ir pelando capa por capa la hoja de papel e ir retirando las birutas que se van desprendiendo. Cuando notemos que el dedo se queda seco, mojamos de nuevo en agua.
Poco a poco, observaremos que el papel se va, dejando el dibujo impreso sobre la arcilla como por arte de magia, hasta que el dibujo queda limpio. Ahora debemos dejar secar el trabajo. Una vez seco, seguramente observaremos pequeñas zonas donde aún quedan restos de papel. Entonces lo retiramos mojando un poco el dedo en agua y frotando suavemente en cículos sobre la zona. Secamos la superficie con cuidado con una servilleta de papel y verificamos si ya no quedan restos.
Ahora ya tenemos lista nuestra transferencia sobre la arcilla. No queda más que ponerle una lámina debajo como trasera, cortar la forma deseada para nuestro trabajo y montarla como más nos guste.
Para que el dibujo no se vaya con el uso de la pieza, debemos protegerlo bien con una lámina superfina de arcilla translúcida (sacada en el menor grosor de la máquina de pasta y luego estirada), bién con un barníz (mate mejor. Los reflejos de uno brillante no dejarían ver bien el dibujo), con una fina capa de arcilla líquida extendida con la yema del dedo, o texturando la superficie con una esponja o similar.
Yo he acabado la pieza con tintas y unos adornos realizados en alambre de cobre para crear un divertido broche. ¡Tachaaaaaaan!
Espero que os haya gustado el tutorial y que os sea útil.
Mil besos y ¡que la creatividad os acompañe!